Impresionante realidad la que refleja el artículo, compañero. Llevamos años diciendo eso de que “el 75% por ciento del clima laboral se ve influido por el estilo de liderazgo”, pero rara vez nos paramos a pensar realmente en cómo nuestras conductas, pensamientos y emociones afectan al equipo.
Ya basta de tópicos del tipo “yo es que necesito que me formen”: Más que ir a la Escuela, creo que hay que seguir concienciando en las organizaciones de la importancia del aprendizaje a lo largo de toda la vida, la construcción social del conocimiento, la creación de entornos personales de aprendizaje y la proactividad a la hora de desarrollarse profesionalmente.
Gracias por compartir este interesante ejemplo!